La Xarxa d’Escoles debate la viabilidad de un modelo para las escuelas de música

Alzira, 30 de marzo de 2009

La viabilidad económica y la calidad de la enseñanza fueron dos de las principales cuestiones que se abordaron este fin de semana en la jornada de debate que organizó la FSMCV en Alzira, así como el papel que juega cada escuela en su entorno inmediato.
La Xarxa d’Escoles de Música cuenta con 248 centros registrados, 275 escuelas de educandos, casi 60.000 alumnos y cerca de 4.000 profesores, lo que convierte a la Comunidad Valenciana en una potencia mundial en formación musical. rante la jornada celebrada en Alzira, sin embargo, se pusieron de manifiesto las dificultades que tienen que superar las escuelas de música, ya que las ayudas de la Conselleria de Educación de la Generalitat a la Xarxa d’Escoles de Música de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) han disminuido, en términos reales (euros constantes por alumno), en un 27% en nueve años, y no son suficientes para mantener una enseñanza musical de calidad en el contexto de las sociedades musicales, según manifestó Pepe Almería, Presidente de la FSMCV.
De acuerdo con los datos de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, el coste del funcionamiento de las escuelas asciende a unos 14 millones de euros, de los cuales 4,5 están subvencionados. De todas formas, aplicando los parámetros de coste de la enseñanza pública, las escuelas de música asumen unos 22 millones de euros anuales, lo que indica la buena gestión económica que se realiza en estos centros. En opinión de la FSMCV, las ayudas parciales a la contratación del profesorado son una “trampa exquisita” con la cual el sistema público recauda más (en concepto de cuotas de seguridad social) de lo que aporta a las escuelas de música.
En su intervención, Remigi Morant, asesor musical del CEFIRE de Gandia y profesor de Didáctica de la Expresión Musical de la Universitat de València, destacó la importancia de que el profesorado esté bien formado y actualizado, a través de los reciclajes profesionales pertinentes. Asimismo, Remigi Morant también lamentó la escasez de iniciativas innovadoras que se producen en las escuelas de música, la falta de investigaciones sobre su acción educativa y la escasa estabilidad del personal docente. El profesor de la Universitat de València propuso, entre otras medidas, mejorar los proyectos educativos de las escuelas de música, abrir las puertas a las nuevas tecnologías aplicadas a la educación musical y fomentar la investigación y la innovación.
Morant también aludió a la Ley Valenciana de la Música del año 1998, de la que destacó que está pendiente de desarrollar y que no representa un instrumento normalizador y vertebrador de la música en la Comunidad Valenciana, estnado ya desfasada en algunos de los aspectos que regula.
Manuel Tomás Ludeña, director del Conservatorio de Grado Medio de Torrent, defendió para las escuelas de música un modelo que reivindique la figura del músico aficionado como elemento identificativo substancial de la tradición bandística valenciana. Destacó también la necesidad de que las escuelas de música se coordinen con la enseñanza reglada de los conservatorios con el objetivo de mantener el liderazgo en cantidad y calidad de los músicos profesionales valencianos. Para conseguir la implantación de este modelo, Manuel Tomás propuso un plan de formación ambicioso destinado a todos los implicados en la gestión de las escuelas. Por su parte, José Manuel Miñana, secretario académico del Conservatorio Superior de Valencia, hizo hincapié en los pasos que sigue el alumno después de estudiar en las escuelas de música y una vez finalizado el grado superior, su proyección laboral.

Más información:
Documentos presentados durante la jornada:
Documento 1.
Documento 2.
Documento 3.